Lograr un hogar seguro, cuando hay niños, tiene un desafío extra. No se trata únicamente de limpiar la casa: el objetivo es desinfectar cada uno de los rincones sin poner en riesgo a los chicos. Hacerlo de manera regular ayuda a prevenir enfermedades e infecciones, y mejora considerablemente la calidad de vida de toda la familia.

¿Limpiar y desinfectar es lo mismo? Primero, una diferencia importante: limpiar no es sinónimo de desinfectar. La limpieza del hogar apunta a quitar la suciedad, lo superficial, lo que se ve. Cuando recurrimos a antisépticos y desinfectantes estamos buscando destruir o evitar el desarrollo de gérmenes que pueden ser nocivos para la salud, y se esconden en los espacios y elementos de uso cotidiano.

El problema, justamente, es ese: las bacterias o gérmenes no se ven. Tampoco es cuestión de obsesionarse, sino de incorporar distintos tipos de desinfectante en la rutina de limpieza del hogar, especialmente en los espacios o sectores de más uso, para sumar una barrera que ayude en el plan de cuidado de la salud para niños.

En la lista de enfermedades que se pueden evitar con una desinfección profunda aparecen diarrea, gastroenteritis, infecciones respiratorias, alergias, reacciones dermatológicas y broncoespasmos.

¿Cómo desinfectar la casa?

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¿Cómo limpiar sin riesgos?

Al manipular productos químicos, hay que tomar algunos recaudos para evitar el riesgo de intoxicación, especialmente entre los más chiquitos. Puede suceder por inhalación, por contacto y, a veces también, por ingesta en algún descuido.

Leé siempre las etiquetas de los productos antes de usarlos y no los mezcles para evitar reacciones químicas entre ellos. La combinación de lavandina y vinagre, por ejemplo, produce una emanación tóxica. Al momento de limpiar la casa, conviene mantener los ambientes ventilados para evitar la intoxicación por inhalación. Aplicalos siempre con las manos secas, utilizá guantes y lavate bien las manos después de cada uso.

En caso de que el producto entre accidentalmente en contacto con ojos, mucosas y otras zonas sensibles del cuerpo (tuyas o de tus hijos), enjuagá con abundante agua fría y consultá con un médico o el centro de toxicología más cercano.

Los productos antisépticos y desinfectantes siempre deben guardarse fuera del alcance de los niños y con las tapas bien colocadas. Hay que dejarlos en su envase original para evitar confusiones. Los chicos son rápidos, curiosos y parecieran tener una especial atracción por las situaciones riesgosas (y por llevarse a la boca todo eso que les llama la atención), particularmente cuando no los estás mirando.

Tres lugares claves para la limpieza del hogar, y a su vez, desinfección.

Los pisos son muy importantes. Es la zona con la que más contacto tienen los chicos y donde terminan sus juguetes, chupetes, mordillos, peluches y objetos de entretenimiento que después intentan llevar directo a la boca. Si en tu casa no está incorporada la costumbre de sacarse los zapatos en la entrada, extremá los cuidados. Además de la aspiradora y los productos de limpieza superficial, al menos una vez por semana deberías aplicar un desinfectante para pisos.

Como están en contacto permanente con el agua y el jabón, no siempre le prestamos atención a la limpieza de la bacha, los trapos que usamos en la cocina y, especialmente, la esponja con la que lavamos los platos. Para desinfectarlos, se pueden lavar a diario en el lavavajillas con agua caliente, o hervir en agua durante 5 minutos. Atención con el baño: en contra de lo que suponemos, el lavabo suele estar más sucio que la zona del inodoro.