Las consecuencias del impacto ambiental ya son visibles, pero no siempre tomamos todos los recaudos para contribuir a un cambio. En 2018, la Organización de las Naciones Unidas advirtió que, si la forma de consumo y de gestionar los desechos no se modifican, para 2050 tendremos unos 12.000 millones de toneladas de residuos plásticos.

Cada envase, y particularmente las botellas de plástico, son parte del problema. Si no son tratados y reciclados terminan en ríos, lagunas y océanos, pueden tardar hasta 1000 años en biodegradarse y matan alrededor de un millón de animales por año.

¿Qué envases se pueden reciclar? Para fabricar botellas de plástico se utiliza, entre otros materiales, petróleo y una gran cantidad de agua. Lo cierto es que botellas de PET (tereftalato de polietileno), tapitas, bidones y otros elementos pueden reciclarse. El primer paso es identificar con qué tipo de plástico está fabricado cada envase que compramos. Es un dato que aparece con un símbolo con un número o letras, generalmente ubicado en la base o en su interior. Las categorías son:

  • PET (Polietileno Tereftalato): en botellas plásticas de bebidas o detergente. Reciclado se utiliza para hacer muebles, alfombras, fibras textiles, piezas de automóviles.
  • PEAD (Polietileno de Alta Densidad): en envases de productos de limpieza e higiene personal, cascos y rodilleras, bolsas, contenedores.
  • PVC (Vinílicos o Cloruro de Polivinilo): tuberías, botellas, envases, marcos de ventanas.
  • PS (Poliestireno): juguetes, platos y vasos descartables, cortinas para baños, cables.
  • PEBD (Polietileno de Baja Densidad): bolsas, film, cubiertos descartables, envases de lácteos.
  • PP (Polipropileno): bandejas de packaging, sorbetes, tapitas, carcasas de electrodomésticos.
  • Tipo 7: una combinación que no entra en las clasificaciones anteriores. Están en computadoras, carteles de plásticon y dispositivos móviles.

A nivel internacional, cada envase reciclable se identifica con el símbolo de tres flechas que forman un triángulo, como una cinta de Moebius. Cada una representa a una de las 3R: reciclar, reducir, reutilizar. Puede incluir en el centro un porcentaje, cuando no todo el material con el que está fabricado es reciclable.

En las plantas de reciclaje se separa cada envase por el tipo de material con el que está realizado para que cada uno pueda recibir el tratamiento adecuado. Se prensan para formar grandes bloques, se lavan para eliminar las etiquetas, se trituran, se vuelven a lavar y esos copos se vuelven a fundir para fabricar nuevos productos, entre ellos botellas de plástico reciclado. Además de elegir un envase que pueda ser reciclado (se recomienda comprar envases grandes, que tengan el logo de reciclable y pocas capas de envoltorio extra), tenemos que tomar algunos recaudos para facilitar el reciclaje de botellas. Lo más importante es que estén limpias y secas antes de descartarlas junto a otros materiales reciclables en los contenedores indicados para tal fin.

¿Qué es el PCR?

Los envases de plásticos mayormente están elaborados con tereftalato de polietileno (PET). Ésta es una resina que puede ser reutilizada, gracias a un proceso de recuperación, selección y puesta en valor de la misma. El PET reciclado lo conocemos como PET PCR: PCR significa Reciclado Post Consumo.

Cif Active Gel están elaborados con PET, pero son eco-botellas elaboradas con 100% material reciclado, que son, al mismo tiempo, 100% reciclables. Para dimensionar la importancia de su uso, con este tipo de botella se evitan utilizar 3096 barriles de petróleo y 4644 m3 de relleno sanitario. Es la única botella de detergentes 100% reciclable y reciclada.