Para muchos, el aire acondicionado es un “mal necesario”: combate el calor, pero al mismo tiempo causa rinitis y sequedad ocular, entre otras afecciones. Tal es así que se habla de alergia a estos equipos, algo que en verdad no existe. Lo que sucede es que partículas microscópicas de moho y ácaros del polvo, entre otras sustancias, pueden estar atrapados en el aire acondicionado y desperdigarse por el ambiente cuando el artefacto se enciende.

Filtro de aire acondicionado, el factor clave

Las esporas del moho, los ácaros y otros alergenos se encuentran en el filtro del aire acondicionado, por eso limpiarlo y cambiarlo de manera periódica puede reducir notablemente los síntomas como la rinitis, la picazón de nariz, los estornudos, entre otros.

Para limpiarlo, hay que apagar el equipo, desmontarlo cuidadosamente y limpiar las partes removibles de manera individual aplicando Cif Crema Flores de Naranjo con un paño Cif Ballerina Multiuso. Podés leer cómo realizar una limpieza en forma detallada en esta nota.

Otros efectos perjudiciales

La rinitis no es el único problema asociado a estos equipos, es que el aire acondicionado saca la humedad y al hacerlo produce resequedad en las mucosas (nariz, ojos, etc.). Este problema no puede prevenirse ni amortiguarse con la limpieza o cambio de los filtros, por ende, no tiene solución.

Y si bien algunas personas creen que el aire acondicionado es capaz de provocar frío en los pulmones o fiebre, esto no es así.