Libros, series de TV, charlas y guías: en los últimos años, ordenar dejó de tener el mote de “tarea aburrida” y se convirtió en una tendencia internacional.

Hay que partir de un compromiso inicial: una vez que se ordene, se hará todo lo posible para mantener esa organización. De otro modo, ordenar será una tarea frustrante. Además, lo ideal es que toda la familia esté alineada en la misión de ordenar, para que no sea responsabilidad de una sola persona.

Cómo ordenar la casa

Antes de acomodar y buscarle el lugar ideal a los objetos, es necesario saber qué hay. En la parte de atrás de las alacenas, el fondo del cajón, galpones y áticos se acumulan cosas que llegamos a olvidar. Por eso, antes de ordenar hay que sacar, ver y decidir si lo vamos a conservar o donar.

El segundo paso es limpiar: aprovechá que los muebles están vacíos para eliminar todo tipo de suciedad antes de volver a llenarlos. En superficies de vidrio, plástico, acrílico, fórmica o metal, usá Cif Gatillo Vidrios y Superficies Delicadas, que elimina de forma fácil y rápida la suciedad, dejándolas brillantes. En muebles de madera, con un paño Cif Ballerina Multiuso pasá Cif Crema Limón, que además de limpiar de manera profunda deja un rico aroma cítrico.

Ideas para organizar la casa

Uno para todos, todos para uno. Ordenar la casa en familia es una misión que puede sonar complicada pero, al mismo tiempo, genera un pacto colectivo. Esto se puede lograr de varias maneras:

  • Primero, cada uno debe ordenar lo que sacó de su sitio. Suena básico, pero es una tarea individual que evitará sobrecargar a los otros integrantes de la familia.
  • Fijar un momento determinado de la semana para ordenar puede servir para poner manos a la obra. Si durante la semana todos cumplieron con su parte, unas horas del sábado bastarán para terminar de acomodar y que todo quede impecable.
  • Los chicos deben estar involucrados en la organización del hogar: podés recurrir a juegos para que ordenen su cuarto y que sea más divertido.
  • Una vez terminada la tarea, libros, carpetas y útiles tienen que regresar a las mochilas. Lo mismo con la ropa de deporte: palos de hockey, pelotas, raquetas y paletas tienen que ir a su lugar apenas se regresa del entrenamiento.
  • Evitar que crezca la bolsa de la ropa sucia, tender las prendas apenas termina el ciclo de lavado, doblarla y guardarla en cuanto esté seca. Esa rutina de lavandería ayudará a ordenar tanto el lavadero como la habitación.
  • El intercambio de tareas evita que se tornen monótonas: una semana un integrante de la familia puede tener la tarea de guardar la vajilla en cuanto se seca, a la siguiente ser el encargado de ordenar la alacena y así.

Cada ambiente tiene su propia lógica: descubrí cómo ordenar tu cuarto y el placard, cómo ordenar un galpón con tus herramientas y cómo organizar la casa según el Feng Shui.